El otro día tuve un insight:

No tomamos decisiones por falta de valor, sino por falta de necesidades cubiertas que permitan el coraje de la renuncia.

Decidir es renunciar. Para renunciar hace falta tener muy claro el beneficio de la renuncia.

Y eso es un proceso. Un proceso de amor por aquello que elegimos.

Elegir es celebrar.

Entender la profundidad y con compasión cada elección difícil que tomamos en el pasado para llenarnos de esa conciencia de necesidades.

¿Cuándo pude tomar la decisión de divorciarme y renunciar al proyecto de vida que había construido?

¿Cuándo pude soltar la vida conocida en mi trabajo seguro y dedicar mi vida a la comunicación y la alegría?

¿Cuándo pude cerrar el duelo por los últimos años de vida de enfermedad incapacitante de mi madre?

¿Cuándo pude mudarme?

¿Qué tienen en común esas decisiones?

Decisiones mil veces revisitadas con microdosis de culpa.

Cuando tuve el mínimo de necesidades cubiertas.

de red cuidados.

de integridad personal cubierta

de amor y amistad

de consejo e información fiable.

de seguridad interior

de confianza en la vida.

Dar el salto a la CONCIENCIA DE NECESIDADES permite salir adelante.

He hecho una lista de las cosas que me dan felicidad para repasar de vez en cuando.

Te lo recomiendo hacer.

El olor a jazmín y azahar salió lo primero.

Los olores a infancia feliz, a abrazos, a piel, a mar.

Cerrar lo ojos y dejarte embriagar por el perfume de los jacintos florecidos.

Pasear entre naranjos en flor.

El resto lo dejo para mi intimidad.

Celebrar mi vida. Estar viva.

Yo hoy celebro tu vida.

Gracias por existir.

Con amor.

Rocío

Nota: En esa foto tan radiante estaba con fiebre y llena de vida también

Próximo curso intensivo:

Integrar es mucho más que entender.
5 miércoles para que puedas vivir la conciencia de necesidades, la toma de decisiones y el valor para tomarlas.

Pequeño grupo 4-8 personas. Por zoom.

¿Quieres integrar lo que has leído sobre comunicación no violenta?
Vente, te espero.

Accessibility Toolbar